|
LOS POETAS
A tu maravillosa gruta entro - colega en el amor y la locura - tomo mi sitio en tu tarima dura. Un aire grave nos circunda dentro.
Allí, cual dos amantes frente a frente ojo con ojo, uno y divididos en húmedas probetas abstraídos vemos abrir un mundo diferente.
Qué claro está nuestro laboratorio cuando inventamos soles y montaña. Cómo nos hiere cuando nos engaña la combustión del horno crematorio.
Recuerdo de una vez, juntos quisimos hacer un ángel en la madrugada y nos nació una niña arrodillada que en la siniestra pócima latimos.
Recuerdo de una vez, ya fatigado el nervio en su mortal naturaleza y esta vez por descuido con sorpresa nació la púa de un crucificado.
Qué miedo el nuestro, sibilante, oculto, qué amarillez de desgajado rostro. Por este hijo del dolor, Cagliostro, a quien pedir clemencia, paz, indulto.
envio long honi
|